Hoy es
Dir. Gral. Juan Luis Díaz
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Dir. Gral. Juan Luis Díaz
Un relato estremecedor: Mis 7 aos como esclava sexual de Los Zetas y del Crtel del Golfo
PUBLICADO POR  Sin Embargo EL DIA 12/08/2016
Una mujer aterrada viaja en una camioneta que recorre Tamaulipas, Mxico. No sabe a dnde va y para qu. Slo sabe que si se quita la venda de los ojos, la ejecutarn. Que esos hombres armados que la custodian son tan sdicos que parecieran paridos en el infierno. Y que ese podra ser su ltimo da con vida.

Esa mujer desciende con miedo de la camioneta. Las piernas le tiritan mientras entra a una quinta grande, polvosa, aislada bajo el calor desrtico de la frontera entre Mxico y Estados Unidos. Le ordenan quitarse la venda y avanza detrs de los hombres armados. Atraviesa una habitacin, otra, un pasadizo, un tnel. La mansin se va oscureciendo mientras desciende unas escaleras y sus ojos se fijan en una luz tenue y roja que cubre todo lo que hay en un stano casi sin muebles: cuerpos desnudos y encadenados a las columnas que van de techo a piso.

Ah hay jvenes que agonizan. Desvanecidas, sostenidas slo por cadenas. Que balbucean a travs de hilos densos de saliva y sangre. Que parecen estar en sus ltimas horas de vida. Y alrededor de ellas merodean hombres que sonren y las violan, ren y las golpean, se tocan los genitales y las hieren con cuchillos.

Esa mujer asustada cierra los ojos. Cree que hay cuatro, cinco, seis mujeres. Sus custodios la obligan a mirar y, para evitar llorar, pone la mente en blanco y enfoca un altar y unas velas. La sangre que se esparce en el piso desprende un intenso olor a hierro, como de ferretera vieja, como sabor a moneda bajo la lengua.

Se pregunta en silencio de dnde sacaron a esas mujeres?, en dnde quedarn sus cuerpos? Y cuando pregunta en voz alta por qu le hacen eso a las jvenes, un hombre armado, con gesto aburrido responde con naturalidad porque esos clientes son buenos y pagaron mucho dinero.

Entonces esa mujer aterrorizada cae en la cuenta: est ah para saber que ese es el destino normal para una esclava sexual que, como ella, est secuestrada por un crtel. As es la vida en cautiverio cuando el cerrojo lo tiene el Crtel del Golfo.

Esa mujer lleva tanto tiempo en un cautiverio sin calendario, televisin o peridicos, que no sabe que lleva unos cinco aos secuestrada. Y despus de esa tarde, pasar poco ms de dos aos ms en las redes ms violentas de explotacin sexual. Acumular siete aos y medio como una esclava sometida, primero, por Los Zetas y luego por los rivales de la ltima letra.

Y cuando huya de ese cautiverio, contar a las autoridades mexicanas de la Unidad Especializada en Investigacin de Trfico de Menores, Personas y rganos que son ciertos los rumores sobre lo que pasa en Tamaulipas, un estado que se ha ganado el apodo de Mata-ulipas porque 7 mil 200 de los suyos han sido asesinados en los ltimos cinco aos, segn datos oficiales.

Esa mujer narrar lo que muchos an creen que es un mito: que a las vctimas les colocan chips para impedir que huyan, que los narcos se deshacen de los cuerpos con tcnicas de horror, y que hay clientes que pagan por torturar y casi nadie de las vctimas se salva.

Casi nadie, excepto Daniela.

EL CASO IMPOSIBLE

Si existieran categoras, los largos secuestros por esclavitud sexual en redes del crimen organizado podran dividirse en tres tipos: los tpicos, de mujeres que un da son raptadas sin peticin de rescate y permanecen desaparecidas mientras el paso del tiempo dificulta su regreso, como la mexicana Stephanie Snchez, cuya ltima certeza es que hace casi 12 aos fue sustrada para convertirla en la novia de un jefe del crtel de Los Zetas.

Un segundo tipo son los casos que slo se resuelven en ficcin, como el del personaje de la telenovela argentina Vidas Robadas, Juliana Miguez, quien despus de pasar un ao en una red de trata de personas logra recobrar su libertad y encontrar el amor verdadero, aunque la persona real en la que se bas su historia, la tucumana Marita Vern, siga siendo buscada en fosas clandestinas de bandas de explotacin sexual por su madre, la activista Susana Trimarco.

Una tercera categora sera la de sobrevivientes casos rarsimos como la colombiana Marcela Loaiza, quien despus de 18 meses de rapto por la Yakuza japonesa pudo escapar y su extraordinario testimonio la convirti en una celebridad y escritora de libros sobre su experiencia como vctima.

Pero el caso de Daniela no cuadra an en ninguna categora. Habra que crear para ella un cuarto tipo, el de los imposibles: volver de unos 90 meses secuestrada por dos crteles en la regin ms violenta de Mxico. Su caso es histrico, ms si se toma en cuenta que el llamado secuestro ms largo de Mxico, por la asociacin civil Alto al Secuestro, fue el de Priscila Lorea, quien estuvo retenida por dos aos, dos meses y ocho das.

Yo calculaba que tena varios aos secuestrada, pens en cuatro, cinco recuerda Daniela, sentada en un restaurante al poniente de la Ciudad de Mxico, en una entrevista exclusiva con VICE News. Cuando me rescataron y las autoridades me dijeron el tiempo, sent como si el mundo me cayera encima.

Por qu no tenas idea del tiempo? le pregunto, mientras da pequeos sorbos de agua frente a una pizza que mira con inapetencia.

Yo no estuve en una casa de seguridad, como se guardan a los secuestrados. Cuando es trata de personas, es diferente porque no hay rescate, ellos quieren que tu familia piense que ests muerta para que no te busquen. No te guardan, te ponen a trabajar, te sacan a la calle, a los bares, a los tabledance. Parece que eres una mujer libre, pero no lo eres.

Podas saber, al menos, el mes en el que vivas?

No. A veces, cuando estaba con un cliente, me enteraba del mes o del ao porque sala en la conversacin. Pero si la gente que me tena [secuestrada] me escuchaba preguntar algo as, me golpeaba muy feo, as que no lo haca. No poda escuchar radio, ni televisin, ni leer peridicos, ni nada. Dorma en una casa de ellos, me llevaban con los clientes, a hacer cosas muy feas, me quitaban el dinero y me regresaban a dormir.

Lo entregabas a los narcos que te raptaron

Primero, a Los Zetas. Luego, estuve con los del Golfo y [luego] ya, me ayudaron a escapar

Cunta gente no tuvo tu suerte, Daniela?

Vi a mucha gente morir, morir de formas espantosas. Nadie se imagina lo que tuve que ver. Quiero hablar porque la gente tiene que saber lo que est pasando en la frontera con las jovencitas desaparecidas y con muchas de las que estn dando sexoservicio en las zonas del narco

ESTS CON LOS ZETAS

A Daniela la engaaron los narcos mexicanos, porque saban su punto dbil: la pobreza. Como costurera de una maquila en Nicaragua, ganaba apenas lo mnimo para proveer a sus hijos y a su madre. Las deudas la consuman y un prstamo era una oportunidad que no poda rechazar, as que cuando le ofrecieron dinero, ella acept que una desconocida la llevara a una supuesta reunin informativa en la frontera de su pas y Honduras, donde determinaran si era elegible para la ayuda financiera.

Era abril de 2008. Daniela llegaba a los veintitantos aos con una figura esbelta, pequea y con una piel morena tensa, incompatible con las arrugas. Sus rasgos angulosos y respingados eran los de una tpica joven centroamericana. Pero hoy, esa imagen resiente las secuelas del secuestro: ha ganado peso, tiene cicatrices que le salpican la cara, un ojo desviado y medio rostro paralizado por las golpizas que recibi y que fueron paliadas por una ciruga plstica de seis horas. Lo que sigue como siempre es su largo cabello negro.

A diferencia de Honduras y El Salvador, Nicaragua era un pas relativamente tranquilo. Acaso por la pobreza extrema que se vive ah, los crteles y las pandillas tardaron en contemplar a la patria del poeta Rubn Daro en sus planes de expansin. Por eso, Daniela no sospech cuando la camioneta que la llevaba a la reunin informativa, junto a dos mujeres ms, supuestamente se averi en un tramo desolado en la carretera. De la maleza, salieron varios hombres armados que las obligaron a subir a otros vehculos, mientras los organizadores del prstamo salan ilesos del asalto.

Daniela se sum a un grupo de 15 mujeres que ya iban retenidas. A todas les quitaron sus identificaciones y les exigieron las direcciones de los domicilios familiares; si mentan o si trataban de huir, torturaran a sus hijos o padres hasta matarlos. Les dieron jeans limpios, playeras tipo polo, gorras blancas, y la instruccin de decir, en cada estacin migratoria de Honduras, Guatemala, Belice y Mxico, que viajaban a Chiapas como parte de una excursin turstica. El grupo lleg legalmente y por tierra hasta Comitn, Mxico, despus de dos das de un viaje silencioso y angustiante.

La primera parada fue el tabledance El Babilonia, un local sucio, oscuro, maloliente principalmente para migrantes que se inflaban la hombra con cerveza. Daniela tuvo ah su primer contacto con la prostitucin forzada: durante 15 das, fue obligada a dar servicios sexuales y, si el cliente se quejaba de su inexperiencia, era golpeada.

Nos hacan hacer cosas muy humillantes. Una les deca pero por qu quieres hacer eso? y decan que ya haban pagado por nosotras, que tenamos que hacer lo que quisieran. Yo no saba hacer muchas cosas y, pues, me golpeaban para que aprendiera cuenta Daniela.

Esa fue slo su iniciacin. A las dos semanas de pisar Chiapas, el grupo armado subi en una camioneta a todas las mujeres y emprendi camino al norte del pas. De vez en cuando, daban a sus secuestradas a otros hombres en distintos pueblos. Las repartan como paquetes. A una la entregaron en Chiapas, a otra en Tabasco, a algunas ms en Veracruz. Daniela fue la ltima en bajar de la camioneta y entonces supo la plaza en la que debera trabajar: en un letrero ley Nuevo Laredo, Tamaulipas.

Alguien, envalentonado por el arma que sostena, le presumi el grupo que la tena secuestrada: ya te diste cuenta? Ests con Los Zetas.

A partir de entonces, el tiempo se torci para Daniela.

DANIELA, TOITO Y LA VIDA EN CAUTIVERIO

Daniela se acuerda de Toito y le viene un llanto incontrolable. Pierde el habla, se le agita el pecho, se jala los dedos. Compartiendo cautiverio, eran una especie de hermana mayor y menor. El nio tena 12 aos cuando se conocieron, ella prefiere no precisar su edad.

Al llegar a Nuevo Laredo, ambos fueron obligados a trabajar en El Danash, un tabledance que controlaban Los Zetas en la zona centro de la ciudad fronteriza. Ella era una bailarina y edecn que deba sonrer siempre, coquetear y esconder la profunda tristeza que senta por su familia para poder llegar al tabulador de diez servicios sexuales y evitar as una golpiza. l era mozo, mensajero, halcn y DJ que deba lucir siempre contento, dispuesto y vigoroso, incluso cuando era rentado a hombres que viajaban desde Estados Unidos para tener sexo con nios.

Ambos vivieron lo mismo: los hospedaban en casas de seguridad de donde slo salan para ir al tabledance o a casas u hoteles con los clientes. Los obligaban a emborracharse con los comensales, a esnifar cocana y a ofrecerse como pedazos de carne resistentes a las peores humillaciones.

Los clientes regulares pagaban por sexo con ellos en los privados del Danash, mientras que los clientes VIP casi siempre rubios, maduros, respetables hombres de familia en Estados Unidos compraban das de descontrol que incluan sexo violento y la diversin de torturarlos. Hombres que se excitaban ms con el sufrimiento ajeno que con el acto sexual.

A Daniela la busc su familia en los primeros aos de su desaparicin. Pusieron una denuncia ante las autoridades nicaragenses, fueron a la televisin local, pagaron por afiches con el rostro de la costurera, pero el tiempo y el dinero vencieron la bsqueda. A los dos o tres aos de esperar infructuosamente su regreso, la dieron por fallecida y se resignaron a una vida sin ella. Lo mismo habra pasado con los seres queridos de Toito, piensa Daniela.

A ella le quemaban las piernas con un fierro caliente por no saber descolgarse del tubo de la pista de baile; a l, por llorar durante las violaciones que sufra, y le quitaban la comida hasta que apenas poda ponerse en pie. A ella la azotaban cuando peda un da de descanso porque le ardan los genitales; a l le daban bofetadas en la boca que le aflojaban los dientes, si se negaba a emborracharse con los hombres y mujeres que le pedan hacer cosas indecibles.

Cuando sus captores no los miraban, ellos rompan la regla de no hablarse dentro de la casa de seguridad y fantaseaban sobre lo que haran en libertad. As sobrevivieron por aos, imposibles de calcular.

Pobrecito mi Toito, tena 12 aitos cuando nos conocimos y cada vez que lo pedan, lloraba. De tanto hacer eso, creci enfermo hasta los 16, 17, creo. Tena un problema en el intestino y como ya no poda desempearse, lo llevaron a un monte conmigo

El relato de Daniela es una muestra de la crueldad con la que los crteles mexicanos manejan el negocio del sexo: en un monte despoblado, hermana mayor y hermano menor fueron enfrentados. Los Zetas dieron a ella una pistola y le ordenaron matar al menor, inservible por su frgil salud para seguir como sexoservidor. Ella se neg y entonces la pistola pas a manos de l, a quien le ordenaron disparar para salvar su vida. Ninguno pudo balear al otro y los Zetas, furiosos, decidieron actuar por ellos mismos.

l nunca pudo, ni yo tampoco. Entonces, lo colgaron y empezaron a cortarlo. A hacerle heridas. Y me decan no te da pesar?, por qu le hiciste eso, si dices que lo quieres? Mira lo que nos obligas a hacerle. Hasta el final, le dieron un balazo en su cabecita. Ca en el suelo, comenc a llorar, gritar, me patearon, me subieron a una camioneta y no supe ms de l.

LOS ZETAS ROMPEN CON SUS JEFES

Daniela narra que despus sabra que se trataba de una prueba: si era capaz de matar a Toito, servira como sicaria; si no, pasara droga y seguira como esclava sexual. Al no poder matar a su hermanito, Los Zetas le asignaron traficar con cocana hacia Reynosa, Ciudad Victoria, San Luis Potos y esa nueva posicin en el grupo la llev a conocer a los jefes de la agrupacin desde lejos: al Z-40, el Metro 3, El Catracho

Se trataba de un movimiento comn en la trata de personas, cuando es manejada por los crteles: las secuestradas con ms aos de esclavitud tienen ms dificultad de obtener ingresos por servicios sexuales frente a las nuevas vctimas, as que se les deriva a nuevos roles, especialmente aquellos donde es ms probable que las asesinen las fuerzas militares. Se convierten en seres desechables, sicarias, pasadoras de droga, halcones, cobradoras de extorsin, emboscadoras de vehculos oficiales.

Uno de los jefes del narco que se qued grabado en su mente fue Salvador Martnez Escobedo, La Ardilla, el sdico mando de 31 aos que se mova por el Danash como si fuera su casa. La leyenda deca que mataba primero y averiguaba despus, un rumor que Daniela confirm cuando vio personalmente cmo ordenaba la matanza de 72 migrantes centroamericanos en San Fernando, Tamaulipas en 2010, por la cual hoy La Ardilla duerme en una zona de alta seguridad de un penal federal en el sureo estado de Oaxaca. El motivo: Salvador crey que los viajeros iban a reforzar la tropa de sus enemigos y, ante la duda, prefiri ordenar su fusilamiento. Este relato est en la denuncia interpuesta ante la Unidad Especializada en Investigacin de Trfico de Menores, Personas y rganos, a la que VICE News tuvo acceso.

La Ardilla era un desalmado. Yo vi lo de San Fernando, yo estaba fue horrible dice Daniela, quien abre los ojos cuando le muestro en mi celular una fotografa del narco rindose en el hangar de la Polica Federal. Ese, ese es. Ese seor es el ms malo, el peor de todos

Fue tanta la cercana que lleg a tener Daniela con los mandos del crtel, que fue testigo de un hecho clave en la violencia en Mxico: en algn momento del ao de la matanza de San Fernando, Los Zetas iniciaron su ruptura con El Crtel del Golfo como su guardia armada. Envalentonados por el dominio que tenan en el estado, Los Zetas se separaron de los jefes a los que protegan y se autoproclamaron un crtel autnomo. Daniela qued en medio de esa guerra separatista en la que murieron decenas cientos? de mujeres vctimas de trata que eran reclamadas por un bando y el otro. Se salv gracias a que uno de sus captores originales decidi quedarse del lado de los golfos y uno de ellos exigi que fuera su amante.

Cuando este hombre me dice que voy a ser su amante, me llevan a un lugar, agarraron una navaja y me abrieron en el pie, por el empeine. Me pusieron un chip para localizarme y, si me escapaba, me iban a buscar, si iba con las autoridades.

Daniela crey que ser amante de El Viejn, el apodo de su amante convertido en jefe del Crtel del Golfo, la librara de los servicios sexuales forzados. Se equivoc: l la mand de regreso a los tabledance y ella pens que, ahora s, la suerte de seguir viva se le terminara.

Que su vida acabara en alguna pista de baile. O en un lugar peor.

LA VIDA CON EL CRTEL DEL GOLFO

En Tamaulipas pasan cosas sorprendentes, violentamente distintas al crimen de cualquier otra ciudad del mundo: el narco se pasea a plena luz del da en autos conocidos como monstruos, vistosos tanques blindados en los que pistoleros matan policas; los candidatos a puestos populares son asesinados en las elecciones y repuestos con una pasmosa facilidad; y los crteles colocan cmaras de video en los postes de luz, mientras la autoridad duerme.

En junio de 2015, el Grupo de Coordinacin de Tamaulipas report que se haban desmantelado 180 lentes de videovigilancia que los crteles instalaron en la va pblica para monitorear a los habitantes de ciudades como Reynosa, San Fernando, Ro Bravo. El narco tena ojos y odos en el estado.

Y en el negocio de la explotacin sexual no es diferente: bajo las nuevas rdenes del Crtel del Golfo, Daniela saba que los clientes eran grabados desde que entraban a los tabledance. Que las habitaciones del antro y de los hoteles tenan cmaras y micrfonos ocultos. Que las mujeres obligadas a prostituirse llevaban cmaras escondidas hasta en los botones de las blusas. El narco ve desnudos a los clientes y los espa para evitar que entablaran conversaciones personales con las vctimas.

Hubo varias que las mataron por intentar escapar. Los narcos tomaban video de cmo las maltrataban y nos obligaban a verlos para que no nos atreviramos a huir.

Qu hacan con los cuerpos, Daniela?

Las ms adictas, ya no servan y las desaparecan. Ellos mismos decan pngase vivas, porque van a terminar como La Fulana en el barril. Tenan jaulas, haba un len ah en Reynosa, en una casa. Ah echaban tambin los cuerpos.

Al len? le pregunto casi sin querer creerle, aunque esto lo haya denunciado en una averiguacin previa ante la Procuradura General de la Repblica.

S, s, supe que las echaron, porque nos ensearon el video. El animal se coma parte de los cuerpos y con una manguera quitaban la sangre que se iba por la tubera.

As desaparecan los cuerpos?

S, los que ellos mismos mataban o los que los clientes mataban.

Viste menores de edad?

Supe que haba, pero a ellas no las llevaban al table. Las guardaban para los mejores clientes y se las llevaban a su domicilio o a casas que tena el grupo para los gringos que venan a Mxico a eso.

Con el Crtel del Golfo, Daniela conoci la quinta grande, polvosa, aislada bajo el calor desrtico de la frontera con Estados Unidos, donde los clientes ms adinerados torturaban y mataban a mujeres por placer. El lugar con olor a hierro, como de ferretera vieja, como sabor a moneda bajo la lengua. Y supo de los cal
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"De las calamidades obtenemos impresiones y tiles lecciones". William M. Thackeray Cada terremoto es distinto. La simple magnitud no nos dice todo. La ubicacin y profundidad del epicentro, la cercana o lejana de las placas tectnicas, la suavidad o dureza de los suelos, y la manera en que se propagan sus ondas son factores que tienen mucho que ver con los daos en la superficie. El sismo del 7 de septiembre fue de 8.2 grados, el de mayor intensidad en el pas en cuando menos 100 aos. El epicentro se ubic en el mar, a unos 130 kilmetros de Tonal, Chiapas. La distancia a la Ciudad de Mxico era mayor a los 700 kilmetros. Los daos ms importantes se registraron en Oaxaca, en el Istmo de Tehuantepec, debido a la forma en que se expandieron las ondas. Este movimiento telrico dej un centenar de muertos, pero era una cifra que pareca pequea en comparacin con los sismos de 1985, en los que se calcula murieron entre 3,192 y 20 mil personas. Mucha gente se congratul de los pocos daos que el terremoto del 7 de septiembre haba causado. Claro que se referan a daos en la Ciudad de Mxico. Escuch decir con arrogancia que ya habamos aprendido y podamos resistir cualquier sismo. La naturaleza, sin embargo, tiene siempre formas de darnos lecciones. El sismo de 7.1 grados de ayer nos record nuevamente nuestra fragilidad. El epicentro se registr a slo 120 kilmetros de la Ciudad de Mxico y esto hizo que se sintiera con mayor fuerza. En redes sociales algunos cuestionaban la medicin del Sismolgico Nacional y afirmaban que el terremoto tena que haber sido mayor a 9 grados. La ignorancia cientfica es enorme. En redes sociales circularon mensajes irracionales. Uno deca que la ONU haba alertado de un megaterremoto que tendra lugar en 48 horas y desplegaba una sarta de tonteras en lenguaje seudocientfico. Se difundieron tambin mensajes, menos peligrosos, que afirmaban que el sismo y los huracanes eran un castigo de Dios, que mostraba as su enojo por el dao que los humanos le causamos al planeta. Slo falt que dijeran que el eclipse del 21 de agosto haba sido tambin una expresin de la molestia divina. En realidad, el mensaje es que tenemos que mejorar nuestro conocimiento de la naturaleza. Buena parte del territorio nacional est sujeto a movimientos telricos y se encuentra en el paso de los huracanes del Atlntico y del Pacfico. Vamos a tener sismos importantes cada determinado tiempo, as como tormentas e inundaciones. La leccin no es que Dios est enojado, sino que debemos dejar atrs la autocomplacencia. Ni el sismo del 7 de septiembre ni otros anteriores demostraban que ya somos invulnerables. Si un sismo de 8.2 grados, como el del 7 de septiembre, hubiera tenido lugar no a 700 kilmetros sino a 120 de la Ciudad de Mxico estaramos lamentando quiz una destruccin mayor que la de 1985. S hemos aprendido. Tenemos mejores cdigos de construccin, pero los edificios del pasado ah estn. La destruccin en Juchitn, Oaxaca, del 7 de septiembre fue enorme porque las viviendas y el Palacio Municipal eran construcciones viejas y frgiles. Los edificios que se derrumbaron en la Ciudad de Mxico ayer eran tambin, en buena medida, anteriores a los nuevos cdigos de construccin. Debemos aprender a convivir con terremotos y huracanes, y prepararnos siempre para lo peor. Quin habra pensado que el da que recordbamos con un macrosimulacro el sismo del 85, un nuevo terremoto nos recordara nuestra fragilidad? No s si Dios est enojado, pero quiz haya querido darnos una leccin... con un toque de irona. ASENTAMIENTOS As como los huracanes refrescan a la Tierra cuando se acalora, los sismos liberan las tensiones de placas y suelos. Los reacomodos permiten que el planeta se asiente. Es mejor tener una Tierra que se acomode a una que se fracture. @SergioSarmiento ...
Pascal Beltrn del Ro
Los jvenes de hoy tendrn para siempre este recuerdo amargo vivo, ya no en imgenes inmviles que forman parte de la hemeroteca. La fecha fue idntica, 19 de septiembre. Las escenas de destruccin parecen haber sido calcadas si bien en una dimensin menor de las que enlutaron al pas en 1985, una experiencia que no vivieron quienes tienen menos de 30 aos de edad. Pero algo s cambi. Mucho, me atrevo a decir. Un par de horas antes del movimiento telrico que nos hizo evocar la pesadilla del otro 19 de septiembre, los ciudadanos de la capital del pas participaron en uno de los simulacros que rutinariamente se efectan justo como parte de la conmemoracin de aquella tragedia. Aunque hay, por supuesto, quienes no toman muy en serio estos ejercicios, no cabe duda que han interiorizado una cultura de la proteccin entre los habitantes de la Ciudad de Mxico. Mxime cuando esta urbe no ha dejado de moverse, y en varias ocasiones hemos experimentado sismos que por momentos nos hicieron temer que el horror pudiera repetirse. Como lamentablemente ocurri ayer. Miles de ciudadanos lograron abandonar a tiempo inmuebles que colapsaron. Aunque no faltaron las comprensibles reacciones de desesperacin e histeria, la serenidad de cientos de miles de personas fue vital. El pnico pudo haber provocado estampidas en recintos cerrados o en el transporte pblico que habran incrementado el peligro y, con ello, el nmero de vctimas. No es lo mismo controlar a un pequeo grupo de personas que a millones. Un comportamiento ejemplar as es muestra de que una educacin consistente rinde frutos, y hay que valorarlo. Otro escenario distinto al de hace tres dcadas lo marca la existencia de redes sociales y de tecnologas que nos hacen permanecer en contacto instantneamente. Cuando no estuvieron disponibles las lneas telefnicas, hubo servicios de mensajera que permitieron reportar y conocer de inmediato el estado de nuestros seres queridos. Tambin sirvieron para dar a conocer en qu partes de la ciudad se necesitaba ayuda. Cierto, no faltaron las bromas inoportunas y las noticias falsas. Pero esta vez, la accin colectiva permiti que emergiera la informacin til. Ver derrumbarse edificios casi en tiempo real gracias a la posibilidad de grabarlos en video y difundirlos urbi et orbi cambia definitivamente la percepcin, incluso, de quienes atestiguamos el colapso del 85. Los jvenes de hoy tendrn para siempre este recuerdo amargo vivo, ya no en imgenes inmviles que forman parte de la hemeroteca. Corresponde a esta generacin tomar nota de lo que lograron sus predecesoras y profundizar en la cultura de que es mejor estar unidos frente a fuerzas que escapan de nuestro control. Falta mucho para hacer el corte de caja definitivo del terremoto vivido ayer. Pero, por ahora, no quiero dejar de subrayar dos circunstancias que remiten al episodio ms traumtico de nuestra historia reciente. El primero es que momentos como ste hacen aflorar los rasgos ms nobles del mexicano. Ya vivamos este sentimiento de solidaridad con las vctimas de Oaxaca y Chiapas del sismo del 7 de septiembre y, como era de esperarse, se exacerb ayer en la capital del pas. Aunque el centralismo tiende a privilegiar lo que ocurre en la CDMX por sobre el resto del pas, es preciso recordar que la solidaridad debe tener tambin bajo su manto a Morelos y Puebla, donde los estragos amenazan ser mayores. La segunda circunstancia que viene a la memoria es la emergencia de una movilizacin ciudadana espontnea, que rebas al gobierno de entonces y que fue la semilla del cambio democrtico que termin con la hegemona de un solo partido. A aquel momento se le conoci como el despertar de la sociedad civil, un concepto que a lo largo de las dcadas ha estado expuesto al manoteo de cuanto demagogo dice representarla. Pero hoy conviene evocar el espritu que desat en una sociedad harta del autoritarismo y la inmovilidad. Habr que ver si de este trgico episodio emerge una nueva energa renovadora. ...
Raymundo Rivapalacio
Eso de andar de 'queda bien' con el presidente de Estados Unidos, le deban haber dicho al diplomtico bisoo Luis Videgaray, nunca ha sido una buena idea. Con el gobierno de Estados Unidos hay que seguir la mxima atribuida a John Foster Dulles, secretario de Estado en la administracin de Dwight D. Eisenhower, de Estados Unidos no tiene amigos; tiene intereses. No hay un registro histrico del dicho de Dulles, que todo indica fue expresada por el presidente francs Charles de Gaulle. La leyenda sobre su origen viene aparentemente de una visita de Dulles a Mxico en 1958, donde fue recibido con manifestaciones callejeras y pancartas que decan: Estados Unidos no tiene amigos; tiene intereses. Sea cual fuera el autor intelectual de la frase, el principio se mantiene y Videgaray se ha equivocado. Plegar la poltica exterior mexicana a la agenda de Donald Trump, slo ha recibido desprecio como pago. Videgaray lleg a la Secretara de Relaciones Exteriores en enero pasado, con el reconocimiento en pblico, que estaba ah para aprender. No se sabe si alguien le platic la historia principista de la poltica exterior mexicana ni la manera como pragmticamente aplicaron la Doctrina Estrada, con casos excepcionales con la Espaa de Francisco Franco, la Cuba de Fidel Castro, la Nicaragua de Anastasio Somoza, El Salvador de la junta militar, o incluso la Venezuela de Hugo Chvez. Lo que s est claro, es que no aprendi. Desde que lleg cambi la orientacin de la poltica exterior con Venezuela y de una postura de bsqueda del restablecimiento de la democracia a partir de la interlocucin con el rgimen y sus opositores, tom partido por estos ltimos. Recientemente fue el primer pas en declarar persona non grata al embajador de Corea del Norte, y sin aparente razn, expulsarlo del pas. Como secretario de Hacienda meti al presidente Enrique Pea Nieto a la eleccin presidencial en Estados Unidos al invitar al candidato Trump a una reunin en Los Pinos. Para lograrlo, Videgaray habl con el yerno de Trump, Jared Kushner, quien inici las negociaciones con su suegro para que viajara a Mxico. El conflicto en el que meti al gobierno por organizar esa visita le cost el trabajo en Hacienda, pero cuando gan la presidencia, con la misma ligereza con la que se analiz el viaje de Trump, se concluy que haba sido inteligente invitarlo y Pea Nieto lo volvi a utilizar como emisario secreto para establecer los cimientos de lo que podra ser la relacin bilateral. Todo pareca que iba bien hasta que Trump asumi la jefatura de la Casa Blanca en enero. Desde entonces, el presidente estadounidense ha sido un dolor de cabeza para los mexicanos por sus bravuconeras, mentiras y ataques. Esto escal la semana pasada. Luego de que The New York Times public que en una reunin en la Casa Blanca el mircoles pasado el jefe de gabinete, John Kelly, present un diagnstico muy negativo sobre la seguridad y estabilidad en Mxico, funcionarios del gobierno de Estados Unidos ampliaron la versin al corresponsal de Reforma en Washington, Jos Daz Briseo, y dijeron que el general calific a Mxico como narcoestado fallido. El lunes hubo otra filtracin, a Ariel Moustsatsos, corresponsal de Noticieros Televisa y Foro TV, quien al preguntar sobre la eventual presencia del presidente Pea Nieto en la cena que ofreci Trump en Nueva York a los presidentes latinoamericanos, le dijeron que no haba sido requerido. Un funcionario de Los Pinos dijo que Pea Nieto haba cancelado su viaje a la Asamblea General de las Naciones Unidas, desde hace un mes. Si no iba a estar, tampoco haba sentido de invitarlo. Las filtraciones fueron dagas al corazn del gobierno peista. Las cosas se pusieron peor. La Casa Blanca difundi el lunes la lista de invitados a la cena, que inclua a tres presidentes, cuatro cancilleres, un ministro de Economa, un funcionario de segundo nivel de la Casa Rosada, un alto funcionario del Senado argentino, y los embajadores de Brasil y Colombia en Washington. Videgaray, quien ante la ausencia de Pea Nieto asumi la jefatura de la delegacin mexicana, lleg el domingo a Nueva York y particip el lunes en los trabajos de las Naciones Unidas, pero no fue requerido. Tampoco el embajador de Mxico en Washington ni otro funcionario mexicano. Cero mexicanos en un encuentro con sudamericanos y centroamericanos para hablar, principalmente, de Venezuela, excluyndolo de un dilogo central para la estabilidad continental. La Secretara de Relaciones Exteriores no inform oficialmente las razones de esta no invitacin, pero extraoficialmente explic que se debi a que como Pea Nieto no iba a estar, tampoco l porque no tena a presidente para acompaar. El canciller ms pronorteamericano que se recuerde en mucho tiempo, se qued sin participar por razones, sugieren, protocolarias. Su relacin con Kushner, con el general Kelly, y con el secretario de Estado, Rex Tillerson, no sirvi. Las buenas calificaciones buscadas con Washington no le han dado resultados positivos en los ltimos das, donde las crticas a Mxico han tenido un tono que no se vea en dcadas. Cambiar su estrategia con Washington es algo que debera considerar Videgaray, a quien los veteranos diplomticos en la Cancillera le podran decir que no se preocupe, que discrepar con Estados Unidos no es insultarlos, y que mantener una postura independiente y respetuosa de ellos es mejor camino que ponerse de rodillas en la Oficina Oval. ...
Fray Bartolom
CMO se mide la magnitud de un sismo? En la Ciudad de Mxico se mide por la respuesta de las autoridades, por la solidaridad de sus habitantes, por la saturacin de las redes, por el nmero de vctimas, por los daos materiales, por la huella que deja. OTRA VEZ en 19 de septiembre; otra vez el susto, el terror, la tragedia. Pero a diferencia de 1985, esta vez no hubo un divorcio entre el gobierno y la sociedad. AL CONTRARIO: se desplegaron por igual elementos federales, capitalinos y ciudadanos para auxiliar a los damnificados, remover escombros o, al menos, agilizar el trnsito en medio del caos. DADO QUE los temblores no se pueden predecir, slo quedan dos cosas por hacer: estar preparados y atender rpido la emergencia. En un primer balance, se puede decir que ambas cosas ayer se cumplieron. DONDE se esperan fuertes rplicas del sismo es en el Presupuesto 2018. DESDE AYER muchos gobernadores estn temblando ante probables recortes a las partidas ya asignadas, pues se necesitarn recursos para atender la catstrofe en Morelos, Puebla, Estado de Mxico y CDMX. Eso sin mencionar, claro, la reconstruccin en Oaxaca y Chiapas. AS QUE habr que estar muy al pendiente de las rebatingas en la negociacin presupuestaria que se lleva a cabo en San Lzaro pues, como suelen decir los diputados, la colcha presupuestal no alcanza para todos. A ver quines resultan descobijados y damnificados. Y MIENTRAS los mexicanos se unan en la tragedia, una veintena de senadores encabezados por el priista Flix Gonzlez Canto se despachaban una oppara cena en el Rosa Negra, en Polanco. NADA COMO una carne llanera asada lentamente con cerveza y sal de gusano, pa' quitarse el susto. Qu poca... sensibilidad. ALGUNOS de los consejeros electorales del INE andan preocupados, pues sienten que el Tribunal Electoral federal est dejando ver una muy clara inclinacin tricolor. TAN ES AS que el ms reciente fallo de los magistrados que encabeza Janine Otlora parece haberle salvado el cuestionadsimo triunfo al PRI en Coahuila. Y ES QUE declararon ilegal la fiscalizacin que hizo el INE del gasto en publicidad va Facebook y Twitter, por lo que en una de sas podra resulta que Miguel Riquelme no rebas el tope de gastos de campaa. Y, obviamente, a este fallo los priistas le dieron un rotundo like. ...
Las probabilidades de que dos grandes terremotos se produzcan casi en secuencia son relativamente bajas, segn los registros estadsticos. Menos an, que un gran sismo ocurra exactamente en el mismo mes y da que ocurri uno en el pasado. Pero, as son los llamados cisnes negros, es decir, los eventos altamente improbables pero que ocurren. Apenas salamos del asombro de experimentar el terremoto de mayor intensidad en los ltimos 100 aos en Mxico (el de 8.2 grados el 7 de septiembre); de atestiguar el huracn ms grande en el Golfo de Mxico, del que se tenga registro (Harvey); cuando nos sacudi un temblor de gran magnitud, 32 aos y 6 horas despus. Los costos humanos y emocionales de los temblores acaecidos son terribles. Y habr tambin costos econmicos que debern sufragarse a travs del Fonden y del Bono Catastrfico, que pudieran representar poco ms de 10 mil millones de pesos. O de ms ajustes en el gasto pblico, de ser necesario. Sin embargo, en medio de la pena y el dolor, este tipo de acontecimientos pueden generar una oportunidad de recobrar un espritu de unidad que tenemos fracturado en Mxico. En ocasiones, las personas y sociedades maduran cuando pasan por etapas en las que sufren dolor y privaciones. Pero, no hay garanta de que as suceda. La clase poltica mexicana ha fracturado a la sociedad mexicana desde hace tiempo. Un desafo para partidos y personajes pblicos es hacerle frente a la desgracia a travs de la generacin de una nueva actitud. Si AMLO insiste en que todos los dems son la mafia del poder y que l y sus partidarios son los buenos, me parece que va a recibir la condena de una poblacin que lo ltimo que quiere ahora es ver a los polticos pelearse entre s en lugar de buscar generar una visin que permita sumar esfuerzos. Pero tambin va a ver con desconfianza a los que abanderan el ataque despiadado a sus opositores, como se ha hecho con Ricardo Anaya. O a los panistas como l mismo que declaran la guerra a otras fuerzas polticas. No es claro cul ser el efecto de este tremendo sismo en las preferencias polticas de la poblacin. Pero lo que es un hecho es que resulta muy probable que la sociedad mexicana est en una etapa especialmente sensible para revalorar sus inclinaciones. Piense en que usted como individuo, revalora sus creencias, costumbres e inclinaciones cuando pasa por una tragedia personal. La sociedad mexicana ha pasado por estas tragedias en las ltimas semanas. Y no sabemos an qu es lo que cambiar en los siguientes meses. Pero, de que habr cambios, tnganlo por seguro. As como hemos tenido tiempo de cisnes negros, por los desastres naturales, no es imposible que tambin lo tengamos por los efectos sociales y polticos que stos van a desencadenar. Pueden ocurrir hechos inesperados, aun los que eran considerados como altamente improbables. El deseo que muchos tenemos seguramente es que el efecto sea el generar capacidad de dilogo y entendimiento. Veremos. ...
Hctor de Maulen
A la medianoche del 16 de enero de 2016, la Polica Federal practic un cateo en una casa de aspecto tranquilo, una de tantas en la colonia Cuauhtmoc, en el corazn de la Ciudad de Mxico. En la puerta del domicilio estaban dos taxistas. Les dijeron a los policas que estaban encargados de llevar a las personas que salan de ah. Un hombre de cerca de 40 aos dijo llamarse Alberto abri la puerta. La polica se dirigi a una especie de oficina ubicada en la planta baja. En ese sitio despachaba Madame Yang. Dentro de la casa haba varias salas con pantallas y micrfonos, propios de un karaoke. Haba meseros que servan bebidas. Haba tambin cuatro mujeres de origen coreano, de entre 24 y 32 aos. La polica detect una credencial a nombre de una mujer mexicana que resida en Chalco, cuya identidad fue reservada con la clave ABC. ABC relat que mientras trabajaba largas jornadas en una farmacia, para lograr mantener a su hijo, una clienta llamada Lul le ofreci ganar ms dinero y rpido: Slo tienes que bailar y acompaar a los clientes. Si ABC quera hacer ms dinero, le dijo Lul, en aquel sitio poda tambin hacer salidas. Por ese camino la joven lleg a un negocio clandestino en donde los nicos clientes eran coreanos. Los clientes de otra nacionalidad no pueden entrar a esos lugares. El 20 de octubre de 2015, ABC se entrevist con el encargado, un individuo de nacionalidad coreana, quien habla perfectamente el espaol. l le explic las reglas: Se ingieren bebidas alcohlicas con los clientes, tambin si el cliente lo quiere puede pedir relaciones sexuales. Le ofreci un sueldo fijo (700 pesos diarios) y le aclar que la casa cobraba dos mil pesos por cada relacin sexual. ABC advirti que en ese sitio trabajaban mujeres coreanas y mexicanas. Dijo que en la ciudad operaban al menos 15 sitios con dichas caractersticas. Las jvenes rescatadas en aquella casa tenan historias semejantes. Las haban contratado en su pas de origen, las haban introducido en Mxico en calidad de turistas,las haban concentrado en un departamento de la calle Hamburgo, en la Zona Rosa, y las haban explotado en el domicilio de aspecto tranquilo de la Cuauhtmoc. Una de ellas dijo que la haban recibido dos mexicanos, Beto y Daniel, y la haban presentado con Madame Yang, la gerente del lugar. Segn la muchacha, ninguna obtena pago alguno por su trabajo. Madame Yang se encarga de guardar nuestro dinero ya que la finalidad es que el dinero nos lo guarden para cuando regresemos a Corea, ya que lo depositan en cuentas coreanas. De acuerdo con la joven, a todas les quitaron sus pasaportes y nunca les dejaron ver ni estado de cuenta, ni movimientos. Hasta que regrese a mi pas me enterar de la cantidad que tengo en total, declar otra de las vctimas. Una tercera muchacha revel que el dueo del lugar se llamaba Man Ho Lee y dijo que l mismo la haba contactado en un karaoke de su pas, e incluso le haba pagado el viaje. Un supuesto abogado de las jvenes, Ivn Rieveling, se present ante las autoridades con una charola presuntamente expedida por una ONG internacional y se ostent como coordinador nacional de Derechos Humanos en el Senado. Ni la ONG exista, ni el Senado tena noticia alguna del seor Rieveling. Con todo, las jvenes coreanas decidieron cambiar, desde ese momento, su declaracin original: los clientes iban solo a platicar, como en una cafetera. No buscaban realizar alguna actividad ilegal o sexual, pues la comunidad coreana era muy pequea, todo se saba, y ellos no queran problemas as que iban slo a platicar. Un testigo declar que las vctimas haban comenzado a recibir mensajes amenazantes en sus telfonos. Desde temprano han recibido llamadas de parte de uno de los acusados, quien les ha advertido que tengan mucho cuidado con lo que firman porque no quiere que metan en problemas al seor Lee. Se trata de personas muy influyentes, con muchos recursos econmicos, agreg. El jaloneo legal y diplomtico que vino a continuacin demand cerca de ao y medio. El 16 de julio pasado una juez emiti una orden de aprehensin contra el propietario del karaoke. La orden fue cumplimentada por policas federales hace un par de das. Segn los investigadores, se trata slo de la punta de una madeja que envuelve zonas diversas de la Ciudad: el asomo de una mafia, peligrosa y vengativa, que opera en los pliegues de la corrupcin y la complicidad oficial. ...
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